Decidimos separarnos. Los dos bien sabíamos que no podíamos seguir en ese vaivén de idas y vueltas. La amo, pero no sabía de qué manera enmendar lo que alguna vez pasamos. Me ama, pero hay algo que le impide estar conmigo. Y así no podíamos seguir. Todo esto se transformaba, a cada paso, en algo más enfermo, más enredado, más rebuscado. Y, a fin de cuentas, ninguno de los dos salía ganando.
Fue ella quién decidió cortar por lo sano. O insano. A esa altura del partido, creo que nada de lo que pasara entre nosotros podía catalogarse como 'sano', pero así lo quisimos y así fue.
Pasé días enteros siendo consumido por el café y los cigarrillos. A la hora de tocar la guitarra, como manera de despejarme, no me salía otra cosa que componerle cosas a ella. Prendía la pc y siempre buscaba su posición entre mis contactos del MSN para ver qué tenía de nick, de subnick, si estaba 'conectada', si estaba en 'no disponible', solía revisar todos los medios cibernéticos posibles (Entiéndase: Facebook, Fotolog, Blog, etc.). Hasta que un día, un subnick de su msn dejó entreveer que estaba bien. No sólo bien, sino bien con alguien más.
Y ahí fue cuando yo decidí cortar lo que me unía a ella. Ahí fue cuando, lo primero que me salió, fue un 'Qué pendeja puta'. Sí, estaba caliente. No le dije nada, me lo callé para mí, pero que lo sentí, lo sentí.
Ella bien sabía que yo cursaba a la mañana, de hecho, sabía los horarios en los que generalmente me tomaba el tren rumbo a la facultad.
Una mañana, después de ese importante lapso de separación, estaba esperando el rápido a Once, leyendo unos apuntes que el sueño durante la noche anterior no me había dejado terminar, y alguien me pasó por encima como si fuese una topadora.
Acto seguido, hago mi típico comentario de cuando algo me molesta: 'Podrías fijarte un poquito mejor por dónde caminás, ¿no te parece?'. A lo que escucho un 'Disculpame, hace tanto tiempo que no te veo, que nisiquiera ahora te ví'.
Efectivamente era S. Con su personalidad tan arrolladora y esos comentarios que son tan certeros y tan dolorosos.
No pude contenerme, a los dos minutos del choque, le mandé automáticamente un mensaje diciéndole: El verde es el color que mejor te queda.
Como era de esperarse, la respuesta a ese mensaje nunca llegó.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario